Una belleza sureña

Una ligera brisa me despertó. Enseguida comprobé que dicha brisa era artificial, pues era producida por un ventilador de techo que removía el aire de la estancia con sus veloces aspas. Me encontraba en una habitación de tonos blancos, y yo estaba acostado en una de las múltiples camas que abarrotaban la sala. A losContinua a leggere Una belleza sureña

Bicho grande, ande o no ande

Estaba yo tan ricamente leyendo un animado cómic en el sofá, cuando fui interrumpido con estas palabras: –Va, venga Sr. Jim, que tenemos que irnos… –¿Irnos? –Sí, espabile… –Recuérdeme, si es tan amable, Sr. L’Ok, como es que está viviendo aquí conmigo… –Le recuerdo, que mi castillo, allá más allá del sistema Silvania, lo perdíContinua a leggere “Bicho grande, ande o no ande”

Las conversaciones nocturnas

Cuando Maya dobla por la calle Wellington, su paso rápido se interrumpe bruscamente. No hay nadie, solo los árboles. El tranvía ya no serpentea arriba y abajo. Se respira humedad del parque y salinidad del mar. Desde lo alto, las farolas lanzan un cono de luz amarillenta que alumbra apenas, pero pone al descubierto laContinua a leggere “Las conversaciones nocturnas”

Nave grande, ande o no ande (II)

–Hallie, despierta a la princesa, por favor… Mientras le voy a dar un beso que por lo visto también es una manera de despertar a una princesa… Al cabo de unos segundos: –Oiga, ¿qué hace usted? –Bueno… No es un beso de buenas noches, es para despertarse… –Eso de ir besando a desconocidas no meContinua a leggere “Nave grande, ande o no ande (II)”

Nave grande, ande o no ande

–Si quieren contratarme, entonces tendrán que aceptar mis condiciones y punto y se ha acabado –les dije a aquellos dos bolianos. –Pero ya le hemos dicho, Sr. Jim, que en este caso no es necesario. No necesita usted un copiloto, la nave está totalmente automatizada –explicó uno de aquellos hombres calvos de piel azul. –EstoContinua a leggere “Nave grande, ande o no ande”

Alocadas aventuras en la bahía de carga

—Bueno, ya va siendo hora de revisar la carga —le dije a mi copiloto el señor L´Ok. —¿Ahora? —Sí, ahora, ahora. —No ve que no tiene ningún sentido, señor Jim. —¿Cómo que no tiene ningún sentido? Tiene el sentido que le queramos dar. —La carga en todo caso, se inspecciona antes de partir y luegoContinua a leggere “Alocadas aventuras en la bahía de carga”

¡Re-asalto al banco!

Me desperté atado de pies y manos en una silla… Vaya novedad… Aunque enseguida comprobé que no me encontraba en ningún tren… Ni había ninguna cucaracha gigante delante mío, ni tampoco ninguna bella vulcana… –Ah, veo que ya se ha despertado Sr. Jim. –Pues sí… Uf, me duele enormemente la cabeza, debió usted golpearme bienContinua a leggere “¡Re-asalto al banco!”

El martes volvemos a casa

La colonia de Nimrod III fue claramente una colonia fallida, como en su día lo fue Nimbus III, no sé si es que el tres es un mal número para las colonias, está claro que el 13 sí. Roanoke también es mal nombre para una colonia, por cierto… A veces ocurría que una colonia noContinua a leggere “El martes volvemos a casa”

La tormenta

La Estación del Norte de Barcelona es una estación de autobuses dotada de una gran estructura que recuerda su pasado como estación de trenes. Por un lado salen los autobuses, en medio está un puesto de la Guardia urbana y al otro lado está la entrada del gimnasio. Considerando la cercanía, es todo menos inusualContinua a leggere “La tormenta”

Lo que esconde el conde

Me levanté con un enorme dolor de cabeza. Estaba tumbado en una especie de camastro, de paja y madera. Me incorporé hasta estar sentando en él, y así pude ver que estaba en una sucia celda, con sus barrotes y todo. ¿Me habían capturado de nuevo los klingon? Era una probabilidad bastante alta, porque esoContinua a leggere “Lo que esconde el conde”