Nave grande, ande o no ande (II)

Nava grande, ande o no ande (II). Segunda parte del cuento de ciencia ficción de Tony Jim ilustrado por Jana Kalc.
Jana Kalc

–Hallie, despierta a la princesa, por favor… Mientras le voy a dar un beso que por lo visto también es una manera de despertar a una princesa…

Al cabo de unos segundos:

–Oiga, ¿qué hace usted?

–Bueno… No es un beso de buenas noches, es para despertarse…

–Eso de ir besando a desconocidas no me parece nada correcto…

–Yo le conozco, usted es la princesa…

–Sí, pero yo a usted no le conozco…

–Bueno, le estaba despertando, con un beso… Es la manera tradicional de que el héroe despierta a la princesa…

–¿Ya hemos llegado para mi coronación?

–Pues no…

–¿Pues para que me despierta entonces?

–Le necesito para arreglar unas cosas… La nave tiene una incidencia técnica…

–Creo recordar que en la nave hay también un copiloto…

–Exacto, el copiloto, es para copilotar…

–¿Y usted entonces quién es? No me creo eso que me dice que sea un héroe… Vamos, no tiene la pinta…

–Cierto, tampoco soy un príncipe pitufo… Vamos, un príncipe azul…

–¿Entonces?

–Soy el piloto…

–Vale, muy bien, pues arregle la nave…

–No dispongo ni de robots ni de personas cualificadas para ello… Intentaré arreglar la nave con su ayuda…

–Yo no tengo formación técnica…

–Yo tampoco…

–¿Entonces?

–Contaremos también con la ayuda del ordenador de la nave… Vamos, ¿no querrá llegar tarde a su coronación?

–Ah, sí… Bueno, desayunemos algo y pongamos a trabajar… Me suena rara la palabra trabajar…

–No sé, será cosas de las princesas… ¿Pero ahora quiere ponerse a desayunar?

–Supongo que no nos vendrá de unos minutos, y siempre que uno se despierta luego hay que desayunar…

–Eso sí, tiene sentido… Y tiene razón no nos va de unos minutos… O años quizás…

–¿Años? ¿Vamos a tardar años en arreglar la avería?

–No creo… Perdone, que estaba yo pensando en otra cosa…

–Bueno, pues… Ahora no sé cómo decírselo… Pero hemos tenido otro tipo de incidencia, que nos va a retrasar unos cuantos años…

–¿Años? ¿Unos cuantos años? Debo estar a tiempo para la coronación… Cuanto llevamos de retraso…

–De momento unos 200 años, pero tranquila, que en otros 200 llegamos seguro… Bueno, si antes hacemos la reparación…

–¡Madre del amor hermoso!

–En efecto, nos encontramos en La madre del amor hermoso –dije.

–No, si ya lo sé… Era una exclamación de sorpresa… No puedo tardar 400 años en llegar a mi planeta…

–Tranquila… Estoy trabajando en ello…

–¿Cómo? ¿Qué quiere decir?

–Antes me pareció tener una idea al respecto… Ahora con el lío este de las luces y la princesa, se me ha ido de la cabeza, pero enseguida me volverá…

–¿Cómo? Una cosa tan importante y se le olvida…

–Ah, bueno, es verdad, que no recordaba que no nos conocíamos… Es que habla usted igual que cierta amiga mía y parece que la conozco de hace tiempo… Como 200 años mínimo…

–No es momento de bromas…

–Sí, perdone, ya le digo, usted no lo sabía, pero he de confesarle que sufro de amnesia selectiva…

–¿Y dice que usted es un héroe?

–Galáctico, sí.

–¿Y también me decía que era el piloto?

–También, una cosa no quita la otra…

–¿Y sufre de amnesia?

–Selectiva, sí.

–Madre del amor hermoso…

–Ahora no hablamos de la nave, ¿no?

–No… Ya sabía yo que aliarme con bolianos no era muy buena idea…

–Bueno, tranquila, el mal ya está hecho… Vayamos a desayunar con calma…

–Sí, claro, con calma… Tenemos 200 años para llegar…

–Sí, bueno, eso si me ayuda con las reparaciones de la nave, claro…

–En fin… Si he sobrevivido al exilio durante varios años… Supongo que 400 años también los podré aguantar…

–Eso es, esa es la actitud… Ya verá que después de desayunar ve las cosas con más optimismo todavía…

No sé muy bien por qué, pero para encontrar el comedor no necesité la ayuda de Hallie.

Tras el desayuno la princesa parecía un poco más tranquila. O al menos resignada…

Así que fuimos dando un paseo hasta los relés estropeados:

–Es muy fácil, yo manipularé estos cables, mientras usted está aquí mirando estas luces y cuando se enciendan en verde me avisa, ¿entendido?

–Sí, es fácil realmente… A ver si se piensa usted que por que yo sea princesa soy medio lela…

–No, para nada, que ya sé que las princesas son también muy inteligentes… Recuerdo el caso, por ejemplo, de una princesa mapuche que conocí hace unos años… Se trataba de…

–No me suelte uno de sus rollos, que ya le voy conociendo, que ha estado todo el desayuno explicándome “batallitas” …

–Vale, vale, ya me callo y me pongo con los cables…

Al cabo de un par de minutos:

–¿Se enciende alguna luz? –pregunté.

–Ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no…

–Pero que dice, si ahora mismo no estoy tocando ningún cable… A ver déjeme ver… –dije asomando la cabeza para ver las luces.

–Ve, ahora sí, ahora.

–Ah, ya veo, que son luces intermitentes…

Y así fuimos haciendo hasta que todo quedó con luces verdes.

–Bueno, esto ya está… Vamos a dar una vuelta y le enseño la nave…

–¿No tendría que irme a dormir de nuevo?

–Tranquila, que tenemos tiempo de sobra…

–Oh, sí, es verdad, ya no me acordaba…

–¿Sufre usted también de amnesia selectiva?

–No, pero hay cosas que preferiría olvidarlas…

Estuvimos varias horas deambulando por la nave:

–Pues esto es básicamente lo que hay en la nave…

–Pero si solo me ha enseñado la sala de control y el hangar…

–Bueno es lo que es conozco de la nave… Y el comedor, no se olvide del comedor…

–Ya veo…

–En la nave a parte hay otros seres vivos, básicamente bichos y ratas… Por lo que tengo entendido son lo que más abundan…

–Lástima no tener un gato…

–Sí, eso estaría bien, a ver si evoluciona como el Gato del Enano rojo…

–No conozco a ese Enano…

–Es una nave muy conocida, también de estas grandotas… Ah, sí, tenemos también un perrillo, lo que no sé por dónde anda y no sé si evolucionará tan rápido como un gato…

–Bueno, pues ahora sí que creo que tendría que irme a dormir…

–Hay un tema un tanto delicado…

–¿Cuál?

–El tema de la repoblación de la nave…

–¿Repoblación? No creo que se tenga que repoblar una nave… Vamos, no suelen estar pobladas, por lo que no es necesario volverlas a poblar…

–Bueno, está claro, que si solo hay un hombre y una mujer…

–No me gusta el cariz que está tomando la conversación…

–Tiene razón, hay otra mujer en la nave, que es la copiloto, pero no creo que sea necesario despertarla en estos momentos… Luego más tarde si eso, cuando pasen unos años…

–Ciertamente, aunque estemos en una nave de velocidad relativista, no se trata de una nave generacional, por lo que el número de individuos que estemos en ella no ha de influir en nada…

–Sí, aunque tardemos otros 200 años en llegar, podemos sobrevivir ese tiempo durmiendo plácidamente… No es necesario que nos distraigamos con otras… Actividades…

–Eso es, así que será mejor que volvamos a nuestras cámaras de sueño, que nos queda todavía un largo viaje… Así que vamos a acostarnos… Cada uno en su cama, eso sí….

–De acuerdo, de acuerdo.

Y así volvimos cada uno a su sarcófago de animación suspendida.

Empezaba ya adormilaba, cuando volvió a mi mente una idea que tenía medio olvidada… Claro que, si me dormía de nuevo del todo, ya no me volvería a acordar hasta después de 200 años o más… Así que pegué un bote e interrumpí el proceso de animación suspendida.

–Señor Jim, ¿qué ocurre? –preguntó Hallie, la computadora de la nave.

–He tenido una idea… Bueno, creo que la tuve antes, pero ahora la estaba recordando…

–No puede interrumpir el proceso de animación suspendida, así como así, no es como si se durmiera realmente.

–Perdona Hallie, pero es que es una cosa bastante importante… Se me ha ocurrido la idea de solucionar este tema…

–¿Qué tema? No hay nada que solucionar. Ya arregló el tema de los relés de la nave, ¿no lo recuerda?

–Sí, sí, me refería al otro tema…

–¿Qué otro tema? No tengo constancia de ninguna otra avería.

–El tema del viaje en sí…

–Seguimos el rumbo correcto, el viaje marcha correctamente.

–Bueno, quizás programé mal el tiempo de viaje… Tenía que llegar antes de 400 años, eso seguro… Por muy lenta que sea la nave, había una ruta más corta que llevaría menos tiempo…

–Ciertamente. Aunque ahora ya es demasiado tarde, a no ser…

–Eso es… Tengo la manera de solucionar el error inicial…

–¿Tiene pensado viajar al pasado para advertirse a sí mismo de que debe introducir los datos correctamente?

–No, eso provocaría una paradoja, no puedo encontrarme conmigo mismo en el pasado…

–Por cierto, estamos partiendo de la premisa que tiene usted la capacidad de viajar en el tiempo… Cosa qué…

–En efecto, tengo esa capacidad… Bueno, yo innatamente no, pero llevo puesto mi TUP…

–Desconozco el significado de tub

–Es un dispositivo para viajar en el espacio-tiempo.

–¿Y qué hace usted entonces en una nave?

–Soy piloto de naves, no de tups, aunque lo tengo bastante dominado, eso sí… Además, lo cierto es que me pagan bastante bien por pilotar esta nave… Por llevar el TUP de momento no me pagan nada…

–Y bien, ¿cuál es su idea?

–Ves despertándome a la princesa y te cuento…

Y así volví de nuevo al hangar de la nave. Busqué el nicho de la princesa, levanté la tapa y me puse a zarandearla…

–Eh… Ah, de nuevo el acosador… Digo, de nuevo el piloto de la nave…

–Sí, soy yo el piloto…

–No pienso repoblar nada con usted…

–No, le despierto por otro motivo…

–¿Qué ocurre? ¿Más luces para arreglar?

–No, se me ha ocurrido una manera de que llegue a tiempo a su coronación…

–Está usted más loco de lo que creía…. La coronación fue hace 200 años…

–Mire tengo esto para solucionarlo…

–Oh, un reloj muy bonito, pero no veo en que nos puede ayudar…

–En realidad es un TUP

–¿Un tub?

–¿Qué pasa? ¿Qué no pronuncio bien las pes? Es un TUP, es un dispositivo de desplazamiento espaciotemporal…

–Ah…

–Agárrese a mí, que vamos a viajar hasta su planeta….

Y así activé el TUP y nos desplazamos hasta el momento de la coronación en el planeta de la princesa…

–Pues ya hemos llegado…

–Oiga, ¿y qué pasa con el perrete?

–¿El perrete?

–El que me dijo que estaba en la nave…

–Pues no sé, si ha sobrevivido más de 200 años, no le vendrá de 200 más…

–Si usted lo dice…

–Ostras, lo que me preocupa ahora más es que en la Madre del amor hermoso se ha quedado mi copiloto…

–Pues vaya…

–Sí, ya sabía yo que me dejaba algo… Cosas de la amnesia selectiva, supongo…

–Bueno, pues vuelva a por el perrete y el copiloto suyo…

–No puedo, al ser la nave el punto de destino y estar está en movimiento no puedo fijar correctamente las coordenadas espacio temporales…

–Pues vaya faena…

–Sí, este dispositivo se desarrolló inicialmente para viajar en planetas, que están más o menos quietos, para naves en movimiento no sirve…

–Bueno, me voy a la coronación, gracias por todo…

–De nada, era mi trabajo… En cuanto a lo de mi copiloto, de momento no me queda otra que esperar… A ver si se me ocurre algo… Si no, tendré que esperar como 200 años…

Texto de Tony Jim

Ilustración de Jana Kalc

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